Analizando el Product Placement

Bienvenidos de nuevo, hoy hablaremos del product placement. Como todos sabéis consiste en la unión del cine/televisión y la publicidad, más concretamente en introducir un producto o logo en cuadro. Desde mi punto de vista para que éste resulte efectivo debería ser casi irrelevante y con un mínimo fundamento en cuánto a su aparición. De otra forma corre el riesgo de que el espectador se lo tome como un insulto a su inteligencia, y a los más cinéfilos como una denigración total del arte.

En resumen, tan malo es para el cineasta como para el propio producto/marca, porque no nos engañemos, éste ha pagado una gran suma de dinero para estar allí. Resulta evidente porque es nocivo para el cine, pero ¿por qué es malo para el producto?, el espectador al detectar el producto de manera implícita y sin fundamento, actúa como ante la publicidad, creando una barrera de defensa. En contra, hecho de manera sutil y fundamentado se crea el efecto contrario, el producto es reconocido de manera más subconsciente por el espectador y éste no crea barreras al no detectarlo como publicidad.

Dicho esto os contaré brevemente dos ejemplos de product placement que tuvieron gran notoriedad, y que justamente cumplen con lo requisitos mencionados. El primero es el correspondiente a la película E.T.: el extraterrestre, de Spielberg. La historia gira alrededor de Elliot, un niño solitario. El niño, descubre una criatura extraordinaria en el bosque. Para inducirle a salir del bosque, Elliot, va poniendo estratégicamente unos caramelos –identificables inmediatamente como los Reese’s Pieces– que forman un camino hasta su casa. Una semana después del estreno de la película, las ventas de estos caramelos se triplicaron.

Otro gran ejemplo es el de Ray-Ban en la película Top Gun, de Tony Scott, en la cual sale un jovencísimo Tom Cruise haciendo de uno de los mejores pilotos de las fuerzas aéreas americanas. Éste lleva unas gafas modelo Aviator, de Ray-Ban. A raíz de éste hecho las ganancias de la compañía registraron un aumento adicional del 40 %.

A continuación, veremos un ejemplo de cómo no hacer un product placementUn claro ejemplo surgido de la fructífera relación del cine con la publicidad es evidente en la película Evolution, de Ivan Reitman. Ésta nos explica una “invasión” extraterrestre, la cual hay que combatir. La trama se aguanta los primeros 80 minutos, ya que todo se desmorona cuando los protagonistas descubren que la sustancia que los mata es el selenio (casualmente el agente activo encargado de eliminar la caspa del champú H&S). El protagonismo del producto es tal y está tan llevado al extremo que creo que a partir de ese momento el espectador se siente frustrado e insultado, estamos frente un “mal” anuncio de cinco minutos. La película termina con la imagen de los protagonistas con el pelo al viento y un bote del refrescante champú H&S recomendándonos su uso. Es realmente lamentable, ver cómo una película que hasta el minuto 80 resulta divertida y entretenida pasa a ser casposa (nunca mejor dicho) y superficial, dando la sensación al espectador de que está hecha para anunciar el susodicho champú.

Os animo a que lo veáis con vuestros propios ojos y que me digáis qué opináis de tal desastre. Muchas gracias por vuestro incondicional seguimiento y hasta pronto.

Xavier Jardí

Lindstrom. M., Buyology: Verdades y mentiras sobre por que compramos, Ediciones Gestión 2000, 2010, pp 49-63.

http://www.marketing-xxi.com/Reeses-pieces-product-placement.html

http://brandsandfilms.com/2011/01/top-40-product-placements-of-all-time-10-1/

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