Un Pajero y una buena Malaka

Estimados lectores, hoy pongo el punto y final a esta andadura. A lo largo de los últimos meses he compartido con vosotros algunas de mis inquietudes y locuras.  Os he hablado desde el corazón y con la intención de ofreceros información útil y de calidad. Por poco que pudiera, trataba de aportaros algo a lo que aferraros en tiempos difíciles. Hemos hablado de temas y personajes tan diversos como inconexos: Groucho, Toscani, Galeano. Este blog ha sido, de alguna forma, una mirada introspectiva a mi mundo y a mi ser. Lamento limitar mi actividad en esta plataforma a lo meramente obligatorio pero la saturación en mi vida es, ahora, insostenible. Estrés, ansiedad, insomnio, horarios descompensados, agobio… Ésta es mi vida. En dos semanas todo habrá acabado. Después de tantos meses sin descanso, yendo de la universidad al trabajo, del trabajo a casa y de casa a la universidad, la rutina me ha ocasionado un malestar físico y psicológico notable.

Para acabar con esta experiencia y con el fin de haber cumplido con todas y cada unas de las secciones exigidas, dedicaré la entrada a las sesiones del curso. Como siempre, no me pienso limitar a lo que cabría esperar. Me gustaría, en nuestro último contacto, aportar algún valor añadido a este montón de letras.

Hará aproximadamente un mes, las clases se dedicaron a la redacción publicitaria en prensa. Cuando hablamos de prensa nos referimos a prensa escrita: publicaciones periódicas en formato papel. Tradicionalmente, la publicidad se ha nutrido de imágenes y palabras. Nos encontramos, en la prensa escrita, ante unos códigos que difieren de los que podríamos hallar en otras plataformas como la radio o la televisión. Acostumbrado a espectáculos dantescos y a una total sobreexposición de estímulos, cualesquiera que sean sus tipos, el consumidor moderno ha evolucionado. Esta evolución no es más que un desarrollo sistemático de sus mecanismo de defensa, una selección natural para sobrevivir a la publicidad. Cada vez más impermeables, más protegidos, los usuarios confieren mayor poder a la imagen. “Una imagen vale más que mil palabras” y, por desgracia, parece ser cierto. Si bien  Guy Debord nos mostró la puerta de salida de la sociedad del espectáculo, creo firmemente que como futuros publicitarios y, especialmente, como posibles redactores no sólo no debemos negarnos a salir sino que tenemos que formar parte del mismo. Yo soy parte del espectáculo y espero seguir siéndolo durante mucho tiempo.

Dejando a un lado mis delirios, como redactor tendremos que desarrollar unas funciones y poseer unas capacidades. Será importante tener una visión estratégica y ser capaces de realizar proyectos de índole diversa. Pero a veces lo más importante es no cometer errores. Un error puede estigmatizar a la marca y, por ello, deberemos mantenernos alerta. Existen muchos ejemplos de ello. Me centraré en dos ejemplos referidos al sector automovilístico. En este caso se trata de dos errores de naming y, sobre todo, de inferencia lingüística no prevista por la marca.

Si una marca se arriesga en un mercado extranjero, como mínimo debería conocer la lengua del país destinatario…

Caso 1

Seat Málaga. Archiconocido error llevado a cabo por la ilustre marca española, ahora alemana. La historia es tan sencilla como absurda. Al llegar Seat al mercado griego presentó el ya desfasado Málaga como Malaka. Desafortunado naming: para los griegos malaka significa pajero.

 

Caso 2

Mitsubishi Montero. También conocido como Mitsubishi Pajero. No hace falta decir nada más pero, ¿alguna vez has visto un Pajero por la calle?

Si bien no se trata de errores específicos de redacción, el naming de la marca te condicionará en todos los sentidos. Existen también errores en publicidad gráfica que dan escalofríos. Hace poco tuve ocasión de ver un “avajo los precios”… Como futuros profesionales creo que es importante entrenar, tanto en clave creativa como en clave de prevención. Una buena idea no basta, se requerirá también de las palabras apropiadas para trasmitirla. Además, deberemos ser plenamente conscientes de la cultura en la que nos encontremos. El caso de Aspirina de Bayer es un buen ejemplo. En su introducción al mercado asiático Aspirina propusó una publicidad similar a🙂 ASPIRINA😦. Para su desgracia, en muchos de esos países asiáticos leen de derecha a izquierda de modo que es Aspirina el motivo de infelicidad.

Para acabar, os dejo dos links sobre errores referidos a ambigüedades o dobles sentidos no intencionados. La mayoría se producen al cambiar de idioma. Ojalá que os guste. Espero que hayáis disfrutado del blog. Un abrazo y hasta siempre.

http://www.taringa.net/posts/humor/2503409/Errores-de-Publicidad_-Los-Peores-errores-de-Marketing_.html

http://www.motorpasion.com/utilitarios/nombres-que-hubieran-sido-desafortunados-por-que-el-honda-fit-se-llama-jazz-en-europa

 

Aaron Calatayud

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